
Pena es (era) la palabra
Pena es la palabra, llorar la respuesta, por momentos creí estar en la escena de Romeo y Julieta. Sin darme cuenta, al querer dar un paso, caí sobre los restos de un amor inconcluso.
Odio la sensación de los latidos, detesto esa amargura del te quiero. No lo niego, no lo acepto, contradicción de locura que yace en mi cabeza, explorando cada centímetro, tratando de ocultar lo que sensiblemente es visible.
Delicadeza sin comienzo, sentimientos que afloran al instante que caigo rendida bajo tu excitante mirada. Nada es como es, no creo lo que veo, tampoco confío en el hablar de mi pensamiento. Tiempo que termino, muerte inminente, secretos petrificados en la inmensidad del océano. Pretendes crear una falsa imagen, dando lástima por el camino del mundo, tan sólo un instante para la compasión de muchas almas. Más, no es así cuando me has de mirar fijamente, arco iris monocromática, mentiras que rasgan mi ropa, hiriendo mi cuerpo, ahogándome en profundos charcos de sangre.
Pena era la palabra, llorar la pregunta, reseña de una crónica del onírico mundo, inmóvil en el tiempo, marginado de toda realidad.
No puedo continuar, todo murió, abnegada asfixia, cínico ente que desgarraste mi piel con tan sólo una mentira.
Estropeaste el delirio, clausura de la boca putrefacta de tanta blasfemia, Oh! Joven incorrecto te jactas de un buen actuar, sin remedio, te pierdes en la oscuridad. Inconsecuencia en el obrar, embustero, embustero, embustero, embustero, Dios perdone falsedad en tu voz de santo niño; escondite esquizofrénico de una vida desequilibrada.